Lilith.
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Ilustración editorial: El trabajo que llega a ChatGPT es cada vez más variado: las diez tareas principales bajan del 56 % al 51 %
Ilustración de Lilith · remezcla editorial

El 26 de octubre OpenAI publicó, dentro del proyecto OpenAI Signals, datos que asignan los mensajes laborales de ChatGPT a 165 actividades de trabajo. Cubren casi 100 países y siete trimestres, desde principios de 2025 hasta el tercer trimestre de 2026. Los investigadores pueden cruzarlos directamente con las estadísticas de empleo.

OpenAI clasifica los mensajes con el mismo vocabulario que los economistas laborales

Los datos se basan en O*NET, el marco estándar estadounidense que agrupa las tareas de cada ocupación en actividades más amplias compartidas entre empleos. OpenAI las llama Intermediate Work Activities. Entre ellas figuran preparar materiales didácticos, crear contenido de marketing, programar o analizar datos de negocio.

El hallazgo principal cabe en una cifra. En los 74 países que la empresa observa en todos los trimestres, las diez actividades más frecuentes sumaban de media el 56,0 % de los mensajes laborales clasificados en el primer trimestre de 2025. En el tercer trimestre de 2026 eran el 51,1 %. OpenAI lo interpreta como una especialización gradual de los países, cada uno en una dirección distinta. Según la empresa, las diferencias pueden reflejar el tipo de trabajo de cada país o un acceso desigual a las herramientas de IA.

La publicación incluye un gráfico interactivo por países y una comparación con la economía de Estados Unidos. Las dos distribuciones difieren mucho. Alrededor del 43 % de las tareas de las ocupaciones estadounidenses, ponderadas por empleo, cae en una categoría de otras actividades, como mover materiales, conducir vehículos o llevar historiales médicos. Esas actividades no aparecían con suficiente regularidad en la muestra estadounidense de ChatGPT para que OpenAI las presentara por separado.

El debate sobre la IA y el empleo gana una serie trimestral en lugar de impresiones

Las discusiones sobre qué profesiones está cambiando la IA se han apoyado sobre todo en encuestas, ofertas de empleo y estimaciones de qué tareas están expuestas. Una serie trimestral con un vocabulario común permite a un economista tomar una actividad concreta y comprobar si crece en los mismos países donde cambia la contratación. Anthropic hace algo parecido desde 2025 con el Anthropic Economic Index, que también asigna las conversaciones con Claude a tareas de O*NET. Dos de los principales laboratorios describen ya el trabajo en el mismo idioma, aunque con muestras e intereses distintos.

Para empresas y administraciones importa más la caída de la concentración que el propio ranking. Si ChatGPT se hubiera quedado sobre todo en la redacción y la programación, bastaría con vigilar un puñado de profesiones. La dispersión hacia otras actividades sugiere que los efectos serán más difíciles de localizar y aparecerán de forma distinta en cada país. Quien planifica recualificación o formación interna tiene al menos un mapa aproximado de lo que la gente lleva de verdad al chat.

Los datos ven el chat de consumo, no los despliegues empresariales

La muestra tiene límites importantes. Solo cubre mensajes laborales de los planes individuales de ChatGPT. Quedan fuera los mensajes de cuentas empresariales y el uso de Codex, es decir, los entornos donde las empresas integran la IA en sus procesos y donde un agente trabaja directamente con código. El resultado describe a personas que eligieron la herramienta por su cuenta, no a organizaciones que la compraron.

Además, los mensajes los etiqueta un clasificador automático tras eliminar la información identificativa. OpenAI no publica los grupos pequeños y añade ruido estadístico. Eso protege la privacidad, pero los errores del clasificador pasan directamente a los porcentajes y nadie de fuera puede revisarlos, porque los mensajes originales se quedan en OpenAI. La caída del 56,0 % al 51,1 % podría reflejar igualmente la llegada de usuarios nuevos con otros hábitos o cambios en el propio producto.

Las cuentas empresariales y los estudios externos decidirán el valor de los datos

La próxima versión mostrará hasta qué punto OpenAI se toma en serio su papel como fuente para la investigación. Incluir las cuentas empresariales y Codex devolvería a la tabla el trabajo que hoy no ve. La segunda prueba serán estudios independientes que vinculen los datos con salarios o contratación y lleguen a conclusiones que OpenAI no escribió en su propio anuncio.

El veredicto de Lilith

OpenAI ha abierto a los economistas el escaparate donde la gente lleva por su cuenta el trabajo al chat. La trastienda con las cuentas empresariales y Codex sigue cerrada, y es justo ahí donde se decidirá a quién le quita la IA el trabajo y a quién solo se lo acelera.