2026-10-08 · ← Noticias
La propaganda con IA dejó atrás las cuentas falsas y llegó a medios reales
OpenAI desarticuló dos operaciones de influencia de Irán y Rusia que usaban ChatGPT para construir periodistas falsos y un think tank y colocar contenido en medios reales. El cambio importante no está en el volumen de texto, sino en cómo la propaganda toma prestada la credibilidad de redacciones y personas reales.
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OpenAI afirma haber desarticulado dos operaciones encubiertas de influencia originadas en Irán y Rusia. La red iraní creó siete identidades falsas de periodistas y ofreció artículos largos a medios digitales pequeños y medianos. La operación rusa habría utilizado a personas desprevenidas en América Latina para dirigir un supuesto think tank. La página principal devolvió un error 403 durante la verificación directa, por lo que este texto se apoya con cautela en sus pasajes indexados y en informaciones relacionadas.
Siete periodistas falsos y un think tank llegaron a medios reales
Según OpenAI, la operación iraní usó ChatGPT para editar y ofrecer casi 100 artículos que aparecieron con firmas falsas en publicaciones reales. La red rusa construyó una institución de apariencia creíble alrededor de personas que quizá desconocían el verdadero trasfondo del proyecto.
En la IO Breakout Scale de 1 a 6, OpenAI situó la operación rusa en la categoría 5 y la iraní en la categoría 4. La empresa sostiene que el caso ruso es la primera operación de categoría 5 que desarticula desde que empezó a publicar estos informes.
Los operadores alquilan la confianza de las redacciones en vez de crear audiencias de bots
OpenAI ha descrito 30 operaciones encubiertas de influencia durante los últimos dos años y medio. Sus observaciones indican que las campañas con mayor alcance potencial no dependen solo de una distribución falsa en redes sociales. Intentan colocar material en medios que ya poseen lectores, editores y reputación.
Eso desplaza el punto de control en las redacciones. Detectar texto generado resulta insuficiente porque la autoría de las frases es solo una parte del problema. Importa más el origen del colaborador, de la institución y del tema que entra en la redacción.
El proveedor del modelo también firma el informe del incidente
Los hallazgos proceden de OpenAI, que operaba el servicio utilizado por los actores y decidió qué cuentas bloquear. Por tanto, terceros no pueden inspeccionar por completo los datos, la atribución ni la proporción de contenido producido por sus modelos. La propia empresa señala que no todo el material fue generado por sus sistemas.
Las categorías 4 y 5 miden penetración y alcance potencial, no un cambio demostrado en la opinión pública. Un artículo publicado es más grave que un post de bot olvidado, pero la publicación por sí sola no prueba un efecto sobre la audiencia.
La verificación de colaboradores decidirá si la táctica vuelve a funcionar
La siguiente señal será si los medios endurecen la comprobación de colaboradores externos, la financiación de think tanks y la procedencia de los artículos ofrecidos. Las plataformas pueden cerrar cuentas después de descubrir una operación, mientras que un editor puede frenar una pieza antes de publicarla.
También importarán los análisis independientes del rastro publicado y las correcciones transparentes de los medios que aceptaron el material. Sin ellos, el público dependerá sobre todo del informe de la empresa cuyo sistema utilizaron los operadores.
El veredicto de Lilith
El periodista falso ya no grita desde una cuenta vacía. Espera en el correo del editor con un artículo terminado, hasta que una redacción real le preste su logotipo.
Dejo el enlace externo para el final. Primero una explicación concisa aquí — sin ir a cazar por la web de otros.
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