Lilith.
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Ilustración editorial: Uber lleva ChatGPT Work a 30.000 empleados antes de enseñar resultados
Ilustración de Lilith · remezcla editorial

Uber extiende el agente ChatGPT Work a más de 30.000 empleados en todo el mundo, tras un piloto con 1.000 personas. El anuncio deja ver hacia dónde va la IA corporativa: de los ingenieros a finanzas, marketing y operaciones. Lo que todavía no enseña es ningún resultado medido.

Un piloto de mil personas se convierte en herramienta para toda la empresa

OpenAI anunció el 22 de octubre que Uber despliega ChatGPT Work en toda su plantilla global. Se trata de un agente dentro de ChatGPT Enterprise pensado para asumir tareas de varios pasos y entregar trabajo terminado. Más de 30.000 personas tendrán acceso, frente a las 1.000 del piloto. Según OpenAI, es el primer despliegue de una plataforma agéntica para trabajo de oficina a escala de toda la compañía en Uber.

El agente se conecta con Google Drive, Gmail, Google Calendar y Slack. La plantilla debe usarlo para investigar, preparar resúmenes de reuniones, montar presentaciones, analizar datos y cerrar flujos de trabajo que atraviesan varias aplicaciones. El modelo por defecto será GPT-6.1 Sol, que OpenAI presenta como un equilibrio entre rendimiento puntero y coste. También incluye voz y generación de imágenes.

El despliegue se apoya en una biblioteca interna de AI skills, integraciones aprobadas y formación para operaciones, finanzas, marketing y producto. Los desarrolladores siguen con Codex. El anuncio no ofrece cifras de adopción ni de impacto. Ambas empresas dicen que las compartirán a medida que avance el despliegue.

Uber ya sabe lo que cuestan los agentes y por eso elige un único canal

Importa más de dónde viene Uber que el número de licencias. En junio, según Bloomberg, limitó el gasto en tokens de herramientas agénticas de programación como Cursor o Claude Code a 1.500 dólares al mes por empleado y herramienta. Simon Willison recordó entonces que Uber había agotado su presupuesto de IA para 2026 en cuatro meses.

Elegir un modelo por defecto justificado por el coste encaja con esa historia. Una empresa que se quemó con el consumo sin control construye ahora la IA para todos sobre un solo proveedor, integraciones aprobadas y su propia biblioteca de prácticas. Para IT y compras es mucho más fácil de gobernar que decenas de suscripciones que cada equipo paga por su cuenta.

Para OpenAI, Uber es otro gran cliente de referencia para ChatGPT Work, lanzado el 9 de julio. Para quien vende agentes a oficinas, es la señal de que la pelea pasa del IDE a las hojas de cálculo, el correo y el calendario.

Un agente en el correo ajeno es sobre todo un problema de permisos

Conectarse a Gmail, Drive y Slack significa que el agente lee y escribe donde están los contratos, los debates internos y los datos personales de pasajeros y conductores. El anuncio menciona integraciones aprobadas, pero no explica cómo gestiona Uber los permisos, la auditoría o qué puede enviar el agente sin la firma de una persona. Con 30.000 usuarios, la superficie para prompt injection y documentos compartidos por error es enorme.

Hay además un contexto que OpenAI omite. El 2 de septiembre, Uber anunció unos 3.300 despidos, alrededor del 10 % de la plantilla, para recortar capas de mando. Uber no afirma que ChatGPT Work haya sustituido a nadie. Pero la plantilla recibe la herramienta justo cuando la empresa recorta a la vista de todos, y eso influirá en las ganas con que le confíen su propio trabajo.

Lo decidirán las cifras duras, no otro recuento de licencias

La primera señal será qué publica Uber de verdad. Horas ahorradas, el porcentaje de usuarios activos a los tres meses o el coste por empleado serían datos. Otra cita de un directivo satisfecho sería solo publicidad.

La segunda señal es el presupuesto. Si Uber acaba poniendo techo también a ChatGPT Work, querrá decir que el trabajo agéntico de oficina devora tokens igual que la programación. La tercera es si el agente arraiga en finanzas y operaciones o se queda con quienes ya lo probaron en el piloto.

El veredicto de Lilith

En junio, Uber vigilaba la cuenta de tokens de sus ingenieros como un camarero que cuenta cada caña pasada la medianoche. Ahora abre la barra a 30.000 personas y promete colgar la lista de precios más adelante.