Lilith.
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Ilustración editorial: Según OpenAI, Dots estudia por su cuenta lo que sabe de ti. Aún rechaza el acceso de solo lectura a tu disco
Ilustración de Lilith · remezcla editorial

Dots, el asistente de OpenAI para suscriptores que pagan 100 dólares al mes o más, repasa con regularidad lo que sabe de su usuario y busca cómo ayudarle. Lo contó en TechCrunch Disrupt Alexander Embiricos, que dirige el equipo de productos empresariales de OpenAI. También mencionó conversaciones con procesadores de pagos. Para quien se plantee dejar entrar a un agente en su correo y su calendario, eso pesa más que la lista de funciones.

Dots es Codex con un envoltorio más amable, y habla sin que le pregunten

OpenAI lanzó Dots en el DevDay de finales de septiembre. El asistente funciona en las aplicaciones de ChatGPT para escritorio y móvil para suscriptores del plan Pro o superiores, que empiezan en 100 dólares al mes. Una vez conectado al calendario, el correo, el ordenador y otras herramientas, intenta ayudar con el trabajo aunque el usuario no le pida nada.

Según Embiricos, buena parte de esas funciones ya se podía conseguir con la aplicación Codex, la herramienta de programación lanzada a principios de año. Solo que exigía más trabajo y más supervisión. Dots se apoya sobre todo en cómo se presenta la tecnología: una sola entidad y una sola conversación en lugar de muchas. La proactividad todavía tiene fallos. En una fase temprana del desarrollo, su propio asistente le avisó de un conflicto de agenda tres minutos antes. Las pruebas de TechCrunch confirmaron que los avisos llegan, aunque no siempre a tiempo.

Cuando le preguntaron si Dots recopila datos como Muse, de Meta, Embiricos respondió que sí. Una función llamada proactive research revisa cada cierto tiempo lo que el asistente sabe del usuario, lo que han hablado y aquello a lo que tiene acceso. Después investiga cómo podría ayudar y lo propone. OpenAI asegura que Dots tiene los mismos controles de privacidad que ChatGPT, incluida la opción de desactivar el entrenamiento con las conversaciones. TechCrunch señala, sin embargo, que esos controles no son detallados y que la aplicación rechaza el acceso de solo lectura a los discos en la nube.

Cada reflexión del asistente proactivo quema tokens

TechCrunch apunta con sequedad que un asistente que no necesita instrucciones supone más consumo de tokens para OpenAI. El modelo de negocio va incorporado en la propia proactividad. Cuanto más piensa Dots en ti, más cómputo se ejecuta y más aprovechas la suscripción que ya pagaste.

La segunda capa tiene que ver con los datos. Muse, de Meta, ha recibido críticas por los perfiles de familiares y amigos que elabora y que también podrían alimentar la publicidad. La startup Hark promete de forma explícita que no recoge datos para un negocio publicitario, y TechCrunch sitúa a OpenAI junto a Meta en ese punto. Embiricos ofrece como contrapeso la inteligencia y el criterio del modelo. Para una empresa que dejara a Dots entrar en el correo de trabajo, es poco. Un administrador de sistemas necesita saber exactamente qué puede hacer el agente, y apelar al criterio del modelo no se lo dice.

Los permisos detallados solo existen como promesa

El propio Embiricos admitió que OpenAI tiene que construir controles «súper, súper, súper detallados». Hoy Dots no los tiene. Rechazar el acceso de solo lectura envía al usuario prudente la señal contraria a la que esperaría: el agente pide más de lo que necesita para leer algo. Tras el lanzamiento, de hecho, OpenAI recibió críticas por el problema opuesto, porque Dots pedía permiso demasiadas veces. La empresa quiere ir relajando los ajustes por defecto.

La escala también sigue abierta. Embiricos tiene un asistente humano porque los socios corporativos de OpenAI quieren tratar con una persona. Él mismo dice que nunca piensa reunirse con el agente de otro. El responsable de producto que vende el agente confirma así que la otra parte todavía no está preparada para los agentes.

Las empresas de pagos decidirán si Dots recibe una cartera

Embiricos dijo que OpenAI está inmersa en muchas conversaciones con procesadores de pagos. No dio detalles. Si Dots pudiera gastar dinero, sería una novedad potencialmente lucrativa para OpenAI y la mayor concesión que los usuarios habrían hecho hasta ahora sobre lo que confían a un agente.

Conviene vigilar si OpenAI entrega los permisos detallados prometidos, incluido el acceso de solo lectura, antes que los pagos. La segunda señal será cómo aparece proactive research en los ajustes de privacidad y si se puede desactivar por separado.

El veredicto de Lilith

Dots no quiere asomarse al salón por la ventana, pide directamente el piso entero, mientras OpenAI le negocia una cartera con las empresas de pagos. Quien lo deje pasar antes de tener cerraduras para cada habitación pronto estará leyendo extractos de pagos que nunca aprobó.